CEDRO

domingo, 21 de junio de 2026

ANÁLISIS SINTÁCTICO-PRAGMÁTICO DEL PLEONASMO ADVERSATIVO "PERO SIN EMBARGO"

 ANÁLISIS SINTÁCTICO-PRAGMÁTICO DEL PLEONASMO ADVERSATIVO PERO SIN EMBARGO

Con frecuencia, la búsqueda de un mayor énfasis retórico induce a la concurrencia de partículas   de distinta categoría gramatical que convergen en un mismo valor semántico, dando lugar a fenómenos de pleonasmo semántico como pero sin embargo.

En el ámbito de las relaciones de oposición y contraargumentación, la coexistencia en un mismo segmento de una conjunción coordinante (pero) y una locución adverbial (sin embargo) plantea un problema de frontera entre la sintaxis formal y la pragmática discursiva. Este artículo ofrece una aproximación teórica a la confluencia de estos dos marcadores adversativos, evaluando las implicaciones jerárquicas y distributivas.

El análisis sintáctico-discursivo de esta combinación pleonástica de conectores restrictivos evidencia que, pese a su estrecha vinculación semántico-pragmática con la conjunción pero —pues activa idénticas inferencias argumentativas de expectativas frustradas[1]—, la locución sin embargo adopta una configuración distributiva propia de los adverbios conectivos (ajenos al patrón de las conjunciones). Así pues, aunque estos dos nexos expresen grosso modo el mismo contenido (la misma inferencia argumentativa) en la oración La defensa de su tesis fue brillante, pero no convenció al tribunal y en La defensa de su tesis fue brillante; sin embargo, no convenció al tribunal, las partículas pero y sin embargo pertenecen a categorías sintácticas diferentes. De ahí que sea posible la posposición de sin embargo mas no la de pero: ...no convenció al tribunal, sin embargo ~ no convenció al tribunal, pero[2].

Dicha asimetría categorial y funcional exige desentrañar los mecanismos de incidencia de ambos relacionantes contrastivos; por ello, con el fin de establecer un marco analítico riguroso, se expone a continuación la caracterización gramatical de estos dos exponentes adversativos:

1. Naturaleza gramatical de pero. Es una conjunción coordinante adversativa que introduce y encabeza un segmento contrapuesto al anterior. Exige, pues, delimitarlo mediante una coma antepuesta cuando une dos oraciones coordinadas,  donde la segunda limita, corrige u opone una idea a la primera: Ha viajado mucho, pero no ha aprendido nada (Se supone que viajar enseña). Asimismo, requiere coma antepuesta cuando encabeza grupos sintácticos no oracionales como Hoy estoy triste, pero más tranquilo[3].

Las conjunciones ocupan una posición intraoracional, es decir, forman parte de la estructura interna de la secuencia que las sigue, operando como un grupo sintáctico cerrado; de ahí que no puedan separarse de ella mediante comas ni cambiar su posición: Quería comprar el libro, pero, no encontré ninguna librería abierta.

2. Naturaleza gramatical de sin embargo. Se trata de una locución adverbial con valor adversativo que funciona como un conector discursivo u oracional, vinculando una contraargumentación con el enunciado precedente (anula, cancela o frustra la conclusión natural): El equipo jugó coordinado y con una buena estrategia; sin embargo, no logró alzarse con la victoria (Desactiva la expectativa de triunfo a pesar del buen juego).

Frente al comportamiento intraoracional y la rigidez posicional de la conjunción pero, esta locución adverbial adversativa ocupa una posición extraoracional, por lo que no está integrada en la estructura interna de la oración. No forma, salvo excepciones, grupo sintáctico con el segmento que la sigue, sino que opera, a modo de puente, como un modificador periférico independiente. Precisamente, dicha independencia sintáctica favorece su libertad posicional en el enunciado y determina que, por lo general, se aísle del resto del discurso mediante coma(s): Sin embargo, ella no vino (posición inicial); Ella, sin embargo, no vino (posición medial); Ella no vino, sin embargo (posición final).

Lejos de configurar una anomalía aislada en el sistema, esta concurrencia lineal continua responde a un mecanismo regular de asimilación sintáctica en el que una conjunción (coordinante o subordinante) antepuesta integra en su dominio sintáctico al conector discursivo que le sigue (lo asimila distributivamente y neutraliza su movilidad periférica), desactivando la necesidad de introducir pausas gráficas intermedias y permitiendo una articulación fluida del enunciado. Esta pauta combinatoria, plenamente aceptada por la Real Academia Española, se atestigua con regularidad en la lengua general mediante otras conjunciones de la estructura:

1. Con la conjunción copulativa y: Y sin embargo se mueve (sentencia histórica atribuida a Galileo Galilei).

  1. Con la conjunción concesiva aunque: El tribunal decidió ratificar la condena del acusado aunque por el contrario el fiscal había solicitado su absolución.
  2. Con la conjunción condicional si: Si por el contrario decides no venir, avísame.

Para ilustrar que la delimitación entre las clases de palabras y sus restricciones de combinación es una exigencia estructural interna en pos de salvaguardar la coherencia del enunciado, se presenta, a continuación, una muestra de contraste por pares donde se enfrentan las posiciones permitidas para el conector y las incompatibilidades sintácticas insalvables de la conjunción; esta comparativa ilustra cómo la rigidez posicional de la partícula intraoracional pero impide su intercalación en el enunciado, frente a la autonomía sintáctica de la locución sin embargo, cuya naturaleza periférica le permite desplazarse libremente:

1. Posición medial: 1. El tren sufrió un gran retraso. Los pasajeros, {sin embargo ~ pero}, mantuvieron la calma (posición intermedia). 2. Había pruebas de cargo sólidas; el juez, {sin embargo ~ pero}, dictó el sobreseimiento (posición incisual interpolada). 3. El tribunal había, {sin embargo ~ pero}, dictado una sentencia condenatoria (posición medial intercalada, en un inciso entre el verbo auxiliar y el participio en un tiempo compuesto, algo impensable en una conjunción).

2. Posición final: La lección sobre oraciones relativas era compleja; la entendimos perfectamente, {sin embargo ~ pero}.

Toda vez que el hablante opta por la coaparición de ambos elementos, la relación sintáctica de la locución adverbial cambia por completo: abandona su carácter extraposicional y móvil en el enunciado, pierde su autonomía periférica y sufre una estricta restricción distributiva y posicional condicionada por la conjunción. Una vez consolidada y establecida esta configuración lineal contigua, ambos elementos operan como una secuencia conectiva de carácter adversativo que desactiva, neutraliza y suspende el aislamiento gráfico de la locución mediante comas internas y fija su posición al inicio del segundo miembro oracional[4].

Cuando la conjunción pero (o y) precede a la locución adverbial sin embargo (o así y todo), esta pierde parcialmente su autonomía sintáctica y, por ende, su movilidad. Al quedar la locución adverbial fijada detrás de la conjunción, el conjunto funciona como un macroconector adversativo con valor enfático. Esta unidad sintáctica actúa como un bloque unitario posicionado al inicio del segundo miembro oracional; por consiguiente, la coma se coloca únicamente antes de la conjunción (marcando el límite entre las dos oraciones) y no entre sus componentes ni inmediatamente después: El tratamiento era sumamente costoso, pero sin embargo logró reunir todo el dinero en pocos días.

Desde una perspectiva académica, esta confluencia de partículas constituye un pleonasmo discursivo-pragmático. La Nueva gramática de la lengua española lo caracteriza como una redundancia expresiva en la que coexisten dos unidades pertenecientes a categorías gramaticales diferentes que, aunque divergen en su comportamiento sintáctico, convergen en una misma función pragmático-argumentativa y en un idéntico valor semántico: la oposición.

Al respecto, la Nueva gramática de la lengua española especifica que, al pertenecer la conjunción y la locución adverbial a categorías gramaticales diferentes, estas no ocupan la misma casilla sintáctica ni colisionan a nivel de funciones oracionales puras. Por esta razón, la norma académica no proscribe esta combinación —ni tampoco su secuencia homóloga mas sin embargo—, sino que la clasifica como un pleonasmo enfático cuyo propósito discursivo es dotar al enunciado de una contraargumentación categórica: Le perdonó todas y cada una de sus ofensas pasadas; pero sin embargo una sospecha constante seguía carcomiendo su confianza. En esta secuencia, el autor busca que el lector perciba la contraposición como un obstáculo insalvable; así, la conjunción pero abre la objeción, mientras que la locución sin embargo la determina de forma concluyente. Este recurso se atestigua en pasajes literarios como: Era hombre de pocas palabras, pero sin embargo se hacía entender... (Benito Pérez Galdós, Miau).

La lingüística histórica y la gramática normativa admiten la secuencia continua pero sin embargo exclusivamente como una licencia estilística y un recurso de refuerzo expresivo o pragmático en la lengua literaria, en el ensayo o en el discurso retórico oral. La Real Academia Española señala que la concurrencia de pero y sin embargo es una redundancia enfático-expresiva aceptable en textos literarios o habla expresiva. No obstante, al trasladarlo a la prosa académica de registro formal, el respeto a la delimitación de incisos exige el uso de las comas de aislamiento en torno a sin embargo (si se desea restituir su valor original de modificador periférico, es decir, su estatus de inciso). 

LÍMITES DE LA COMBINATORIA DISCURSIVA: COMPATIBILIDAD E INCOMPATIBILIDAD SINTÁCTICA Y ORTOTIPOGRÁFICA EN LA COAPARICIÓN

La Real Academia Española acepta el uso de pero sin embargo como recurso expresivo-enfático, pero recomienda evitarlo en la redacción culta. La propia institución ilustra la validez de esta concurrencia en su consultorio oficial de dudas mediante el enunciado: Vino toda la junta, pero, sin embargo, faltó el presidente. Desde una perspectiva ortotipográfica, esta secuencia conectiva funciona igual que los conectores contraargumentativos con todo, pese a todo o no obstante. Sin embargo, a diferencia de estos últimos —cuyo enlace prepositivo es rígido e impide insertar comas internas—, la secuencia objeto de estudio admite cuatro  configuraciones distintas:

1. Insertada de forma directa entre adyacentes oracionales, en continuidad lineal plena y sin mediación de pausas ortotipográficas (... pero sin embargo...): Y, además, con aquella casi imperceptible pero sin embargo violenta expresión de desdén contra algo… (Ernesto Sábato, Sobre héroes y tumbas).

2. Desprovista de comas internas, en continuidad lineal plena para no romper el flujo verbal de la oración (..., pero sin embargo...): Sara los echó de menos aún más que en septiembre, pero sin embargo no se sintió tan sola como entonces (Los aires difíciles, Almudena Grandes).

3. Precedida de coma y delimitada por comas internas, aislando la locución adverbial a modo de inciso para introducir una pausa deliberada (..., pero, sin embargo,…): Se veía a Isabel de la Hoz retiznada, el traje de muselina blanca ya grisáceo y hecho un pingo, pero, sin embargo, ella misma parecía estar contenta (Álvaro Pombo, Una ventana al norte).

4. Precedida de un punto y coma, y aislada mediante comas, en independencia sintáctica absoluta (; pero, sin embargo,…): El comité científico evaluó la propuesta con excesivo escepticismo; pero, sin embargo, el equipo de investigación decidió mantener el rumbo del proyecto.          

Se delimitan a continuación los escenarios de incompatibilidad donde la confluencia de pero y sin embargo resulta inadmisible por generar una anomalía distributiva o una inadecuación estilística. Estos supuestos quedan tipificados bajo las siguientes restricciones formales:

1. Alteración del orden jerárquico posicional: Sintácticamente, las conjunciones coordinantes ocupan de manera fija la periferia izquierda del segmento que introducen. Por el contrario, las locuciones adverbiales gozan de una flexibilidad posicional que les permite intercalarse en el enunciado. La inversión de este orden rompe la jerarquía de constituyentes: La hipótesis es prometedora; sin embargo, pero los reactivos fallaron. Esta secuencia resulta agramatical, puesto que invierte la estructura jerárquica de los nexos coordinantes (una locución adverbial no puede preceder jerárquicamente a una conjunción coordinante pura).

2. Ruptura de la correlación en construcciones distributivas o bimembres. Cuando la oposición o adición está fijada por una estructura correlativa interdependiente (como no solo... sino también), la introducción del pleonasmo destruye la cohesión sintáctica del periodo: No solo rechazaron el presupuesto, pero, sin embargo, criticaron el proyecto. El enunciado adolece de un solecismo de construcción, dado que la sintaxis de las estructuras correlativas exige el nexo exclusivo sino que. El pleonasmo no actúa aquí como intensificador, sino como un elemento disruptor de la coordinación lógica.

3. Inadecuación en la prosa académico-científica: Aunque la RAE no proscribe esta combinación en la lengua general, los manuales de redacción científica catalogan este pleonasmo como un defecto de estilo[5]: El grupo de control no mostró cambios, pero sin embargo la muestra experimental, sí. La secuencia constituye una inadecuación de registro. El principio rector del discurso científico es la precisión unívoca y la economía del lenguaje; por consiguiente, la concurrencia redundante de conectores de oposición resulta superflua y es objeto de enmienda en los procesos de revisión por pares. La variante arcaica mas, sin embargo incurre exactamente en la misma falta de concisión. Por otra parte, cuando el hablante intenta forzar la puntuación en este registro formal, suele incurrir en faltas ortográficas objetivas al descuidar la simetría de los incisos. A tenor de la normativa de la RAE, se proscribe colocar una sola coma después de pero prescindiendo de la que cierra la locución (..., pero, sin embargo), o escribir la secuencia con una única delimitación gráfica asimétrica (..., pero sin embargo,). Estas estructuras dan lugar a solecismos ortotipográficos que rompen la cohesión de la cadena lineal, tales como El grupo de control no mostró cambios, pero sin embargo, la muestra experimental sí.

                                                       

 



[1] De acuerdo con la Nueva gramática de la lengua española, el conector adversativo no confronta necesariamente dos datos explícitos directos, sino que opera sobre las consecuencias lógicas implícitas extraídas por el destinatario a partir del conocimiento del mundo. Así, la noción de «expectativa frustrada» describe el mecanismo por el cual el primer segmento (p. ej., Estudió mucho) induce a inferir una conclusión natural (Aprobará), la cual es anulada de forma inmediata por el valor correctivo del segundo segmento introducido por el operador adversativo (pero suspendió). Este fenómeno analizado por la lingüística del texto entronca de forma directa con la teoría de la argumentación en la lengua de Jean-Claude Anscombre y Oswald Ducrot (L'argumentation dans la langue, 1983), quienes definen estos conectores como operadores que alteran la orientación argumentativa de los enunciados llevándolos a conclusiones opuestas.

[2] Se documenta ocasionalmente pero como adverbio en textos antiguos: No quieras, pero, ser más dura contra mí en tus razones que fuiste con los ojos que me venciste (L. Ramírez de Lucena, Repetición de amores, finales del s. XV) ;Os la pusiera en vuestras manos para que hiciérades della a toda vuestra voluntad y talante; guardando pero las leyes de caballería (Cervantes, Quijote I, principios del s. XVII). Este uso, en el que pero equivale a ‘no obstante’ o a ‘sin embargo’, se registra en el italiano actual, pero no prosperó en español. En la lengua actual conserva ese valor el adverbio empero, propio del estilo elevado.

[3] Sin embargo, no debe escribirse coma si la conjunción va seguida de una oración interrogativa o exclamativa: Pero ¿te lo vas a comprar con lo caro que es?; Pero ¡qué sorpresa más agradable! También puede prescindirse de la coma si la conjunción opone dos adjetivos o dos adverbios: Era un estudiante mediocre pero tenaz[3]

[4]Desde una perspectiva estrictamente microsintáctica, el segmento compuesto pero sin embargo no constituye una locución coordinante unificada. Aunque la relación lógica que se establece entre las oraciones es de coordinación (en el plano macroestructural), la función coordinadora es ejercida en exclusiva por la conjunción. La locución adverbial actúa únicamente como un refuerzo semántico-pragmático adyacente, manteniendo ambos elementos su autonomía categorial intacta.

[5] En la prosa científica, académica o técnica, esta acumulación está desaconsejada por los comités editoriales, ya que vulnera el principio de economía lingüística y añade una redundancia innecesaria. En este ámbito, la norma prescribe el empleo exclusivo de uno de los dos conectores. A continuación, se ilustra la enmienda de estas estructuras en la revisión de estilo:

Construcción defectuosa: El porcentaje de error fue mínimo, pero, sin embargo la hipótesis nula no pudo ser descartada totalmente.

Opción A (corrección académica preferente): El porcentaje de error fue mínimo; sin embargo, la hipótesis nula no pudo ser descartada totalmente. (La locución adverbial se aísla mediante puntuación y se pospone a un punto o punto y coma).

Opción B (corrección académica alternativa): El porcentaje de error fue mínimo, pero la hipótesis nula no pudo ser descartada totalmente.

 

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