CEDRO

domingo, 4 de octubre de 2026

EFICACIA COMUNICATIVA Y NEUTRALIDAD MORFOLÓGICA: DEFENSA DE LA ECONOMÍA LINGÜÍSTICA FRENTE AL DESDOBLAMIENTO SISTEMÁTICO EN EL ESPAÑOL CONTEMPORÁNEO

 1. INTRODUCCIÓN Y JUSTIFICACIÓN

El debate contemporáneo sobre el denominado lenguaje inclusivo ha bifurcado las soluciones prácticas en dos grandes corrientes discursivas:

a)     la estrategia de visibilización (basada en el desdoblamiento léxico sistemático: los ciudadanos ciudadanas o los hombres (ellos) y mujeres (ellas).

b)     la estrategia de neutralización (basada en el uso de colectivos abstractos o construcciones impersonales): la ciudadanía, el ser humano...

Este artículo aborda dicho fenómeno desde la ciencia lingüística y la filología descriptiva, alejando el análisis de sesgos o interpretaciones políticas coyunturales para centrarse en la viabilidad estructural del idioma.

Esta tesis defiende que la segunda vía —la neutralización mediante recursos endógenos del idioma— constituye la única opción científica, pedagógica y metodológicamente viable. Cumple de manera óptima con las demandas legítimas de representación social en el registro contemporáneo sin necesidad de desmantelar la arquitectura gramatical del español ni vulnerar el principio universal de economía del lenguaje.

 

2. ARGUMENTOS CENTRALES DE LA TESIS

2.1. EL DESDOBLAMIENTO SISTEMÁTICO Y LA EFICIENCIA COGNITIVA

La lengua es un diasistema económico por naturaleza que busca transmitir el máximo de información con el menor esfuerzo cognitivo adaptativo (Martinet, 1955). El desdoblamiento continuo genera una redundancia artificial y satura la memoria de trabajo[1] del receptor durante la lectura o la escucha, restando eficacia al mensaje sin aportar un valor semántico real. La repetición constante de determinantes, núcleos nominales, pronombres y morfemas fragmenta la secuencia discursiva y entorpece la asimilación profunda de los datos.

2.2. VIABILIDAD GRAMATICAL DE LA NEUTRALIZACIÓN COLECTIVA

El uso de nombres colectivos (el profesorado, el personal, la juventud) y sustantivos genéricos (el ser humano, la persona) forma parte de los recursos legítimos y plenamente normativos de la lengua. Modificar el discurso a través de la neutralización colectiva es gramaticalmente impecable, no requiere inventar morfemas ajenos a la morfología flexiva (como la desinencia -e) ni forzar concordancias agramaticales. Al recurrir a palabras cuya naturaleza ya engloba la colectividad por su propio significado, se logra un discurso verdaderamente universal sin generar fricciones estructurales en el engranaje morfosintáctico.

 

3. RIGOR DIACRÓNICO Y MORFOLOGÍA HISTÓRICA: EL MASCULINO GENÉRICO COMO HEREDERO FUNCIONAL DEL NEUTRO LATINO

Para comprender la naturaleza del llamado masculino genérico en la lengua española, es imperativo abandonar los apriorismos ideológicos contemporáneos y analizar el fenómeno desde la filología y la lingüística diacrónica. La afirmación de que el uso del masculino para grupos mixtos responde a una estructura patriarcal impuesta carece de sustento científico. La realidad es estrictamente morfológica: el masculino gramatical en español no es el opuesto excluyente del femenino, sino el sucesor funcional y formal del género neutro latino:

3.A. EL SISTEMA TRIPARTITO DEL LATÍN CLÁSICO: DEL COLAPSO FONÉTICO A LA SIMPLIFICACIÓN MORFOSINTÁCTICA

En el latín clásico coexistía un sistema de tres géneros gramaticales con funciones claramente diferenciadas a través de sus declinaciones:

-        El masculino (genus masculinum) para designar varones y seres animados masculinos (dominus, el señor).

-        El femenino (genus femininum) para designar mujeres y seres animados femeninos (domina, la señora).

-        El neutro (genus neutrum), que se utilizaba para realidades inanimadas, conceptos abstractos y, de manera crucial, para colectividades e indeterminaciones donde el sexo no era relevante (templum, el templo; votum, la promesa).

El paso del latín clásico al latín vulgar estuvo marcado por la pérdida de la -m final en los casos acusativos y la apertura de las vocales breves, lo que provocó una convergencia morfológica inevitable. El acusativo masculino bonum (bueno) y el acusativo neutro bonum (lo bueno) terminaron pronunciándose exactamente igual (bonu) tras la caída de la consonante final. Al volverse fonéticamente indistinguibles, el cerebro de los hablantes unificó ambas categorías en una sola macrocategoría morfológica. Por su parte, en el paradigma del plural, donde los neutros terminaban en -a como bona (“las cosas buenas”), el sistema operó mediante un reajuste analógico: al desaparecer el neutro singular, las formas colectivas mixtas y abstractas fueron asimiladas por el masculino plural debido a su naturaleza de género no marcado. Fue así como el masculino asumió las funciones del neutro a través de un proceso de sincretismo fonético —entendido como la unificación de sonidos— y convergencia morfológica inevitable que provocó que las palabras antes diferenciadas terminaran sonando igual.

3.B. LA ASIMILACIÓN DE LA FUNCIÓN GENÉRICA Y COLECTIVA

Al desaparecer el neutro como flexión independiente para sustantivos y adjetivos, sus funciones semánticas fueron heredadas por el masculino, el cual adoptó la propiedad de indiferenciación o "género no marcado".

El neutro latino poseía la facultad de designar la clase, la especie o el todo. El femenino, en cambio, protegido por la estabilidad fonética de la vocal -a (bona), permaneció intacto como un género altamente especializado para la especificidad excluyente y privativa referida únicamente a seres femeninos.

Ejemplo comparativo: Si en latín se quería decir "Todos están cansados" (aludiendo a un grupo mixto o, de manera indeterminada, a la humanidad en abstracto), se recurría al plural neutro Omnes fessi sunt. Al colapsar el sistema lingüístico y reconfigurarse (simplificarse), la desinencia del plural masculino y la del neutro convergieron. El resultado en castellano actual, "Ellos están cansados", no constituye un acto de exclusión social, sino la pervivencia del mecanismo que el latín usaba para la abstracción colectiva.

3.C. ANÁLISIS FORMAL DE LA CONCORDANCIA ABSTRACTA Y EL ARTÍCULO "LO"

La prueba científica más sólida de que el masculino español opera como el contenedor del neutro se encuentra en las estructuras enfáticas del tipo lo + [adjetivo] + que cuando introducen enunciados abstractos o proposicionales carentes de género. En la oración «Es increíble lo complejo que resulta dirimir esta controversia», la flexión en -o de complejo no denota masculinidad biológica ni responde a una concordancia con el sustantivo posterior (controversia), sino que se inmoviliza en la forma morfológica no marcada por exigencia de la abstracción pura. Por el contrario, se delimita formalmente que sustantivos colectivos como el personal poseen género gramatical masculino inherente fijo y rigen concordancias ordinarias de polaridad estricta (El personal cansado).

 

4. EL DEBATE EN EL DISCURSO PÚBLICO: ANÁLISIS DE ARGUMENTOS CONTRAPUESTOS Y REFUTACIÓN DEL SUPUESTO MACHISMO LINGÜÍSTICO

4.1. DIALÉCTICA DEL LENGUAJE DE GÉNERO EN PUBLICACIONES ESPECIALIZADAS Y PRENSA DE REFERENCIA

El examen de la bibliografía especializada en lingüística aplicada devela una polarización argumentativa entre dos paradigmas epistemológicos bien definidos:

a)     Argumentos a favor de la visibilización (paradigma sociolingüístico crítico): Quienes defienden la intervención política sobre el léxico argumentan que el uso continuado del masculino genérico invisibiliza históricamente a las mujeres en el espacio civil y simbólico y sostienen que la lengua no es neutra, sino un reflejo dialéctico de las relaciones de poder heteropatriarcal, por lo que el desdoblamiento opera como un reactivo crítico imprescindible para modificar la percepción social y combatir asimetrías de género. Un ejemplo característico de esta praxis se constata en las reformas de los estatutos universitarios, donde se sustituyen sistemáticamente las menciones uninominales por fórmulas bilaterales obligatorias (v. gr., El texto será redactado por el director o la directora de la tesis bajo la supervisión del tutor o la tutora).

b) Argumentos en contra del desdoblamiento sistemático (paradigma estructural-normativo): En la vertiente opuesta, los lingüistas descriptivos señalan la ineficacia práctica de estas modificaciones impuestas. El argumento central reside en que tanto el tedioso desdoblamiento morfológico binario tradicional en sustantivos y adjetivos empleando las terminaciones -os y –as como las innovaciones propuestas forzadamente (tales como la desinencia -e o los signos gráficos @ —el cual carece de naturaleza alfabética y lingüística— y x, ajenos a la morfología española), atentan contra  la inteligibilidad del idioma, saturan el canal de comunicación, entorpecen gravemente la lectoescritura (especialmente en usuarios que dependen de lectores de pantalla para la accesibilidad visual) y resultan disfuncionales al no responder al uso soberano y orgánico de la propia comunidad de hablantes.

4.2. DESMONTAJE FILOLÓGICO DEL SUPUESTO MACHISMO GRAMATICAL

La asimilación de la función genérica por parte del masculino responde de manera exclusiva a leyes de evolución fonética y morfosintáctica y no a una intención ideológica de sometimiento o exclusión. Acusar a la estructura gramatical del español de ser machista representa un error conceptual severo. En filología, la selección del masculino plural como término genérico responde a la Teoría de la Marcación (Jakobson, 1932). Aunque este principio fue postulado originalmente por el autor para explicar la asimetría en el sistema verbal, la lingüística posterior lo extendió con éxito a las categorías de género, demostrando que las lenguas organizan sus elementos en oposiciones binarias de economía cognitiva[2]. A este respecto, es imperativo recordar que el género gramatical opera como una categoría formal y clasificatoria inherente a los sustantivos, y no como un reflejo especular de la anatomía o el sexo biológico de los referentes:

-        Género no marcado, neutral o por defecto (extensivo): El masculino no posee rasgos morfológicos específicos que restrinjan su alcance únicamente a los varones en contextos colectivos. Funciona como la opción neutral o por defecto del sistema.

-        Género marcado o específico (intensivo): El femenino porta la marca semántica restrictiva; su aparición excluye explícitamente al masculino (v. gr., si enunciamos «las alumnas», el sistema lingüístico restringe la referencia solo a mujeres).

Por consiguiente, que el masculino abarque ambos sexos en enunciados generales es un principio de máxima extensión semántica heredado del neutro y no una valoración jerárquica de superioridad social. La opresión y el sesgo residen en el uso consciente e intencional que los hablantes pueden hacer de la lengua, jamás en el andamiaje morfológico abstracto del idioma. Un claro ejemplo de esta neutralidad operativa se observa en las advertencias de seguridad pública del tipo "Todos los pasajeros deben permanecer sentados". En estos contextos, la asunción de que el masculino posee un valor biológicamente excluyente generaría un inmediato absurdo operativo: si una pasajera interpretara que la instrucción no le afecta por el simple hecho de estar formulada en masculino gramatical, podría levantarse de su asiento en pleno trayecto, comprometiendo gravemente su propia integridad física. Este hecho demuestra que, en la práctica discursiva real, el cerebro humano procesa el masculino genérico de forma instintiva como un contenedor universal y no como una exclusión biológica. Interpretarlo así es un requisito cognitivo y pragmático indispensable para la convivencia civil.

4.3. PERSPECTIVAS Y DICTÁMENES DE AUTORIDADES FILOLÓGICAS Y DE LA INVESTIGACIÓN APLICADA

El corpus de opinión de los especialistas en lingüística respalda unánimemente el mantenimiento de la economía de las estructuras estables del idioma:

Como expone el catedrático y académico Ignacio Bosque en Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer (2012), las guías de lenguaje inclusivo vulneran de manera sistemática las reglas de concordancia básicas del español, forzando duplicaciones que ningún hablante nativo utiliza de forma espontánea en su vida cotidiana. Dictamina que la gramática no es sexista y que el masculino plural ya cumple con suficiencia la función de término inclusivo.

En idéntico sentido, la filóloga e historiadora de la lengua Concepción Company Company (2019, Género gramatical y sexismo lingüístico. El andamiaje de la lengua) incide en que los cambios lingüísticos impuestos desde la política o la legislación son superficiales e inútiles para transformar la realidad social. Sostiene que confundir el género gramatical (categoría formal) con el sexo biológico (categoría anatómica) empobrece la sintaxis y desvía el foco de las verdaderas batallas estructurales por la igualdad laboral y civil.

 

5. ÁMBITOS DE JUSTIFICACIÓN DE LA VISIBILIZACIÓN LÉXICA Y LÍMITES SINTÁCTICOS DEL DESDOBLAMIENTO CRÓNICO

5.1. CASOS DE PLURALIDAD Y LEGITIMIDAD NORMATIVA: ÁMBITOS PROFESIONALES E INCLUSIÓN CIVIL

Frente a la oposición al desdoblamiento ciego y mecánico, es fundamental delimitar metodológicamente los supuestos en los que la explicitación léxica de ambos géneros en plural resulta aceptable, correcta, necesaria y gramaticalmente impecable. Por un lado, el empleo de fórmulas duales en plural como los investigadores y las investigadoras, los peritos y las peritas o los expertos y las expertas resulta plenamente legítimo y no constituye una anomalía morfológica. En el ámbito sociolingüístico contemporáneo, la mención de ambos géneros en profesiones, disciplinas científicas o rangos institucionales históricamente masculinizados cumple una función descriptiva crucial de la realidad laboral: visibilizar de forma activa el acceso y la consolidación de la mujer en esferas de alta cualificación. Nombrar estas realidades colectivas (los jueces y las juezas, los presidentes y las presidentas, los diputados y las diputadas) constituye un acto de precisión léxica respaldado por la tendencia de la norma culta y promovido por la propia Real Academia Española, siempre que la flexión se ajuste a las reglas de formación de palabras del español.

Por otro lado, esta justificación de inclusión no se restringe de manera exclusiva al ámbito de las profesiones cualificadas o de alto rango socioeconómico. La necesidad de explicitación morfológica encuentra un segundo fundamento legítimo en la dimensión de la proximidad civil, los derechos comunitarios y la cohesión afectiva del espacio público. Es precisamente en este escenario, una reunión de propietarios, donde cobra plena validez la mención dual de los vecinos y las vecinas. En los discursos de representatividad local, asambleas ciudadanas o actas de convivencia comunitaria, la cercanía humana y la coparticipación de los residentes en la vida cotidiana justifican semánticamente el desdoblamiento, transformándolo en un recurso de integración identitaria y reconocimiento mutuo. La anomalía metodológica, por lo tanto, no reside en la visibilización específica y contextualizada de estos colectivos (los alcaldes y alcaldesas, los fontaneros y fontaneras, los vecinos y  vecinas), sino en la transposición automática, monótona y redundante del desdoblamiento a lo largo de textos administrativos institucionales, así como en manuales corporativos, disposiciones judiciales y documentos de contratas públicas, afectando elementos abstractos y conectores.

5.2. INCIDENCIA DE LA REDUNDANCIA MORFOLÓGICA: ANÁLISIS DE CASOS LÍMITE EN SINTAXIS COMPLEJA

El desdoblamiento sistemático muestra su inviabilidad técnica cuando se enfrenta a estructuras sintácticas complejas donde las marcas de género carecen de referente anatómico directo. Estas anomalías se manifiestan de manera flagrante en el andamiaje morfosintáctico a través de las siguientes variables de control estructural:

5.2.1. DESNATURALIZACIÓN DEL VALOR ASPECTUAL Y LA QUIEBRA DE LA CONCORDANCIA LINEAL

El participio en una cláusula absoluta o en estructuras de ablativo absoluto no califica las cualidades anatómicas de los sujetos, sino que indica el aspecto perfectivo y concluido de una acción previa al verbo principal. Al intentar aplicar la corriente de visibilización a la fórmula administrativa ordinaria, el redactor del documento institucional se ve obligado a duplicar la secuencia oracional completa empleando estructuras de desdoblamiento forzadas: Llegados y llegadas a este punto, se levantó la sesión (o la fórmula abreviada Llegados/as a este punto...); Vistos los candidatos y vistas las candidatas de la convocatoria... (o Vistos/as los/as candidatos/as...). Desde el punto de vista morfosintáctico, estos desdoblamientos incurren en una redundancia morfológica estéril y agramatical por varios motivos:

a)     La desnaturalización del valor aspectual y la concordancia léxica: El participio en una cláusula absoluta (llegados) no califica las cualidades anatómicas de los sujetos, sino que indica el valor terminativo o conclusivo de una acción previa al verbo principal.

b)     La duplicación de la conectiva lógico-temporal: Se fuerza la repetición artificial del participio (vistos y vistas), fragmentando una acción verbal que por naturaleza es única y abstracta. El participio en cláusulas absolutas funciona sintácticamente como un conector de tiempo y aspecto (equivalente a "una vez que se vieron...").  Al duplicarlo (vistos y vistas), se está duplicando el nexo lógico de la oración de forma artificial.

c)     Destrucción de la economía discursiva: Convierte un recurso sintáctico diseñado originalmente para la concisión y la rapidez comunicativa en una secuencia doble y tediosa, demostrando que la morfología de género forzada impone una sobrecarga cognitiva que atenta contra la elegancia y la fluidez del idioma.

5.2.2. FRACTURA EN LAS CONSTRUCCIONES DE IMPERSONALIDAD Y PASIVA REFLEJA

Esta misma disfunción estructural se replica en los enunciados de carácter impersonal gobernados por la partícula «se», cuyo propósito filológico es la elisión absoluta y la indeterminación del agente del discurso. En fórmulas institucionales recurrentes como «Se procederá a la selección de los candidatos y las candidatas idóneos e idóneas», la imposición del desdoblamiento sistemático traiciona la propia naturaleza sintáctica de la oración. Obligar al sistema lingüístico a bifurcar de forma consecutiva determinantes, nombres y adjetivos destruye el propósito de la impersonalidad, introduciendo una marca biológica explícita donde la sintaxis exige neutralidad absoluta e imponiendo una sobrecarga cognitiva innecesaria en la memoria de trabajo del receptor.

5.2.3. EL COLAPSO POR ATRACCIÓN EN ESTRUCTURAS DISTRIBUTIVAS CORRELATIVAS (cada uno / cada una)

Este fenómeno de distorsión sintáctica se manifiesta cuando se intenta fragmentar el pronombre distributivo en construcciones complejas que exigen un cuantificador posesivo o un pronombre recíproco unitario.

En el plano de los posesivos, al contrastar la secuencia Cada uno aportará su documento y acta propios a la sesión frente a la bifurcación del sujeto distributivo en Cada uno y cada una aportará su propio documento y su propia acta a la sesión se constata que el determinante posesivo de tercera persona «su» se ve forzado a una doble concordancia consecutiva con los sustantivos inanimados posteriores, hipertrofiando la estructura nominal mediante una redundancia que atenta contra la economía.

Por otro lado, se evidencia un colapso absoluto del sistema cuando se introduce un pronombre recíproco unitario. Mientras que la estructura estándar se resuelve de manera limpia en Cada uno se apoyaba el uno al otro, la intromisión del desdoblamiento, Cada uno y cada una se apoyaban…, genera un bloqueo irresoluble en la cadena sintáctica, al obligar al hablante a elegir entre opciones agramaticales o hiperbólicas: los unos a los otros y las unas a las otras, los unos a las otras y las unas a los otros.

Intentar coordinar la secuencia genera aberraciones de linealidad sintáctica. Asimismo, el desdoblamiento del cuantificador (cada uno y cada una) transforma sintácticamente el sujeto en un elemento compuesto plural, lo que aboca al redactor a una doble encrucijada normativamente insostenible: forzar el verbo en singular por la inercia distributiva de cada o concordarlo en plural (aportarán), fracturando en ambos casos la cohesión natural del enunciado, lo que demuestra que la estructura distributiva del español no soporta la atomización de género sin quebrar la cohesión del sintagma nominal.

5.2.4. LA FRACTURA DE LA CONCORDANCIA LINEAL POR PROXIMIDAD ANTE ADJETIVOS POSTPUESTOS

Esta tipología de concordancia ocurre al aplicar el desdoblamiento a núcleos nominales de distinto género gramatical coordinados, seguidos por un único adjetivo calificativo. El contraste entre la estructura estándar y no desdoblada (Los profesores titulares asistirán al claustro) y la variante de visibilización (Los profesores y las profesoras titulares asistirán al claustro) devela la inconsistencia del sistema. El adjetivo “titulares” es invariable en su forma, pero rige una concordancia de género gramatical mixto (masculino plural por ser el género no marcado). Al anteponer el núcleo nominal femenino, el adjetivo por proximidad parece calificar únicamente a las mujeres; sin embargo, al estar inmovilizado en el plural extensivo, el sistema gramatical se ve obligado a unificarse bajo la concordancia del masculino genérico por ser el género no marcado. Así, se demuestra científicamente que el esfuerzo por visibilizar a las mujeres en la variante desdoblada queda completamente anulado por las propias leyes internas e inflexibles del idioma, evidenciando la inconsistencia lógica de la sobrecarga léxica.

6. MARCO METODOLÓGICO Y ANÁLISIS DE LA APLICACIÓN PRÁCTICA DEL CORPUS

6.1. DISEÑO METODOLÓGICO Y UNIDADES DE ANÁLISIS

La investigación adopta un diseño mixto de alcance descriptivo-explicativo. El corpus empírico queda configurado por textos de circulación oficial emitidos en el ámbito institucional hispanohablante, clasificados en: documentos legislativos, guías institucionales de lenguaje inclusivo y actas administrativas de alta densidad corporativa. Para medir el impacto de la visibilización frente a la neutralización se establecen tres variables de control cuantitativo: la extensión absoluta, la densidad de desdoblamiento y el coeficiente de expansión sintáctica.

6.2. CASO DE ESTUDIO A: EXPOSICIÓN Y MUESTRA CON DESDOBLAMIENTO SISTEMÁTICO

Se somete a control empírico un fragmento real extraído del corpus institucional universitario que exhibe una aplicación sistemática del desdoblamiento:

Los decanos y las decanas, en coordinación con los secretarios académicos y las secretarias académicas de las facultades correspondientes, convocarán a los profesores y las profesoras titulares, así como a los alumnos y las alumnas que actúen como delegados y delegadas, para que asistan a los consejos y las comisiones técnicas...

Métricas del Caso A: Extensión absoluta de 53 vocablos y una densidad de desdoblamiento de 6 estructuras duplicadas consecutivamente.

Diagnóstico crítico: El segmento los profesores y las profesoras titulares evidencia la inconsistencia de la visibilización morfológica; al mantenerse el adjetivo titulares invariable en su forma de plural mixto, el engranaje morfosintáctico recurre obligatoriamente a la concordancia regida por el género no marcado para englobar a todo el conjunto, invalidando la sobrecarga léxica previa. Esta neutralización evidencia que las leyes internas del idioma asimilan por completo el rasgo femenino que se acababa de introducir, condenando todo el esfuerzo previo de duplicación a un resultado estéril e invisible para el receptor[3].

6.3. CASO DE ESTUDIO B: PROPUESTA DE OPTIMIZACIÓN MEDIANTE NEUTRALIZACIÓN GENÉRICA

Aplicando de forma inteligente los recursos legítimos y normativos de la lengua basados en sustantivos colectivos e institucionales, se plantea la siguiente reescritura del fragmento:

El decanato, en coordinación con la secretaría académica de cada facultad, convocará al profesorado titular y a la representación estudiantil delegada para asistir a los consejos y las comisiones técnicas...

6.4. INTERPRETACIÓN DE RESULTADOS Y COEFICIENTE DE EXPANSIÓN SINTÁCTICA

El contraste empírico arroja los siguientes datos concluyentes:

Recuento de palabras optimizado: el texto se reduce a 31 vocablos.

Coeficiente de expansión sintáctica: se constata una reducción exacta del 41.5% del volumen del texto original.

Conclusión del análisis: la estrategia de neutralización genérica (decanato, secretaría, profesorado, representación estudiantil) restituye de manera impecable la linealidad sintáctica y optimiza la velocidad de procesamiento cognitivo, demostrando empíricamente que es posible alcanzar una representación universal respetuosa mediante el uso eficiente de la economía lingüística.

 

7. CONCLUSIONES GENERALES

El desarrollo de la presente investigación y la consecuente contrastación empírica de las variables aplicadas sobre el corpus de guías institucionales permiten fijar las siguientes conclusiones fundamentales respecto al uso del lenguaje en el ámbito formal contemporáneo:

7.1. PRIMACÍA DEL PRINCIPIO DE ECONOMÍA LINGÜÍSTICA

Se demuestra de forma concluyente que la estrategia de neutralización genérica es la única alternativa discursiva que respecta el principio universal de economía lingüística. El análisis cuantitativo aplicado en el apartado 6 corrobora que la reescritura de los textos administrativos mediante sustantivos colectivos y abstractos normativos logra una reducción exacta del 41.5% de la masa textual en comparación con los modelos basados en el desdoblamiento crónico. La economía de la lengua no opera bajo una directriz arbitraria o misógina, sino como una ley de optimización del sistema que garantiza la eficacia de la transmisión del mensaje.

7.2. OPTIMIZACIÓN Y EFICIENCIA COGNITIVA DEL RECEPTOR

Desde la perspectiva de la psicolingüística, los resultados de este pequeño estudio validan la hipótesis de la sobrecarga en la memoria de trabajo. El desdoblamiento sistemático de determinantes y núcleos nominales introduce una redundancia artificial que satura el bucle fonológico, ralentiza la velocidad de lectura e induce a la fatiga cognitiva del receptor. Por el contrario, la neutralización genérica mantiene intacta la linealidad sintáctica y los algoritmos cerebrales de predicción léxica, demostrando que la fluidez comunicativa y la comprensión profunda de un texto, ya sea oral u escrito, son inversamente proporcionales a su densidad de duplicación morfológica.

7.3. LEGITIMIDAD DIACRÓNICA DEL GÉNERO NO MARCADO

La aproximación filológica de esta investigación despoja al masculino genérico de las lecturas de carácter ideológico que pretenden definirlo como una estructura de exclusión social. La lingüística diacrónica demuestra que la confluencia morfológica derivada del colapso del sistema tripartito del latín clásico hacia el latín vulgar provocó que el masculino asimilara de manera orgánica las funciones de la abstracción colectiva e indeterminada propias del genus neutrum. Al ser el masculino el género no marcado en español, su uso para grupos mixtos constituye una propiedad puramente formal y estructural de la gramática.

7.4. INCONSISTENCIA SINTÁCTICA DE LA VISIBILIZACIÓN MORFOLÓGICA

El análisis práctico del corpus pone de manifiesto las severas limitaciones estructurales que afronta el desdoblamiento crónico cuando interactúa con la cadena de concordancias. Al duplicar los núcleos nominales pero verse obligada a mantener los adjetivos de una sola terminación invariables (como ocurre en el segmento «los profesores y las profesoras titulares»), el engranaje morfosintáctico se ve forzado a unificarse en su condición de término no marcado. Esto revela la inviabilidad metodológica de forzar las flexiones de un idioma que posee una estructura fundamentalmente binaria y no marcada.

7.5. AUTONOMÍA DE LA ESTRUCTURA GRAMATICAL FRENTE AL DETERMINISMO HISTÓRICO-SOCIAL

Como conclusión última, esta tesis establece que la democratización del discurso institucional y la legítima búsqueda de equidad en la representación social no requieren la alteración forzada de los pilares sintácticos del español. La estrategia de neutralización genérica se erige como la solución óptima: concilia las demandas de inclusión discursiva contemporáneas con el rigor del sistema lingüístico compartido, demostrando que el español ya cuenta con mecanismos internos y normativos suficientes para albergar la universalidad de los hablantes sin mermar su cohesión estructural ni su irrenunciable eficiencia comunicativa.

7.6. GÉNESIS SOCIOECONÓMICA DEL ANDROCENTRISMO Y FIJACIÓN DE LA NORMA INSTITUCIONAL

Se puede reconocer que el masculino genérico es la herramienta técnica más eficiente y arraigada del sistema actual (postura académica) y, al mismo tiempo, admitir que el lenguaje es vivo y refleja visibilidades o invisibilidades sociales que se pueden modificar voluntariamente si la sociedad cambia. La lingüística histórica explica cómo se fusionaron los géneros gramaticales del latín al castellano, un proceso morfológico ciego. Pero no es menos cierto que esa evolución ocurrió dentro de sociedades históricamente patriarcales, arraigadas en un entramado sociocultural androcéntrico donde el varón ha ostentado la representación de lo universal, por lo que la norma social y la gramatical se retroalimentaron mutuamente. Un paralelismo histórico de esta dinámica estructural se constata diacrónicamente desde el nacimiento mismo de las instituciones civiles; las bases de la dominación androcéntrica no se originaron de manera espontánea, sino que se asentaron durante la transición socioeconómica hacia el Neolítico hace unos 10.000 años. El paso de las sociedades paleolíticas igualitarias a una economía agrícola sedentaria propició la aparición de la propiedad privada, la acumulación de excedentes y la división sexual del trabajo, forzando un control estricto de la reproducción para garantizar la línea de herencia patrilineal. Esta reconfiguración material influyó de manera directa en el surgimiento posterior de la escritura cuneiforme en Mesopotamia (hacia el 3200 a.C.), la cual no nació con fines estéticos, sino como una herramienta de control contable y legal al servicio de las élites masculinas que gestionaban dicha propiedad. La palabra escrita operó así como el mecanismo perfecto para institucionalizar, normalizar y perpetuar el machismo a través de la codificación jurídica de la mujer como propiedad en el Código de Hammurabi (siglo XVIII a.C.), el monopolio de la educación reservado en exclusiva a los escribas y el desplazamiento de las deidades de la fertilidad por narrativas místicas androcéntricas como los mitos de Pandora o Eva.

No obstante la evidente imbricación histórica entre las estructuras de poder y la fijación de la norma, la ciencia lingüística contemporánea debe deslindar la génesis sociocultural del idioma de su funcionamiento morfosintáctico interno; de este modo, reconocer dicho condicionamiento no invalida la operatividad abstracta del masculino genérico, sino que acota su defensa a criterios de estricta eficiencia y economía comunicativa frente a intervenciones institucionales arbitrarias.

 

 

8. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS        

·       Baddeley, A. (1992). Working memory. Science, 255(5044), 556-559.

·       Bosque, I. (2012). Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer. Boletín de la Real Academia Española, 92(305), 147-170.

·       Company Company, C. (2019). Género gramatical y sexismo lingüístico. El andamiaje de la lengua, Revista de la Universidad de México, (844), 112-121.

·       Goody, J. (1987). The Logic of Writing and the Organization of Society [La lógica de la escritura y la organización de la sociedad]. Cambridge University Press.

·       Harris, R. (1986). The Origin of Writing [El origen de la escritura]. Duckworth.

·       Jakobson, R. (1932). Zur Struktur des russischen Verbums. En Charisteria Guilelmo Mathesio quinquagenario (pp. 74-84). Pražský Linguistický Kroužek.

·       Lapesa, R. (1981). Historia de la lengua española (9.ª ed.). Gredos.

·       Lerner, G. (1986). The Creation of Patriarchy [La creación del patriarcado]. Oxford University Press.

·       Martinet, A. (1955). Économie des changements phonétiques. Francke.

·       Menéndez Pidal, R. (1941). Manual de gramática histórica española (6.ª ed.). Espasa-Calpe.

·       Real Academia Española. (2014). Nueva gramática de la lengua española. Espasa.

·       Real Academia Española. (2020). Informe de la Real Academia Española sobre el lenguaje inclusivo en la Constitución. RAE.



[1] working memory: procesamiento simultáneo de información a corto plazo.

[2] Jakobson demostró que la mente humana economiza el lenguaje creando una opción "por defecto" (el término no marcado) que sirve para representar la totalidad cuando no se quiere especificar.

 

[3] Este diagnóstico demuestra que el desdoblamiento es una ilusión lingüística. El esfuerzo por visibilizar el femenino (las profesoras) queda anulado automáticamente al confluir con un adjetivo plural mixto (titulares), el cual impone la concordancia del masculino no marcado. Así, la propia estructura del idioma neutraliza la modificación intentada, volviendo estéril la sobrecarga de palabras.

domingo, 21 de junio de 2026

ANÁLISIS SINTÁCTICO-PRAGMÁTICO DEL PLEONASMO ADVERSATIVO "PERO SIN EMBARGO"

Con frecuencia, la búsqueda de un mayor énfasis retórico induce a la concurrencia de partículas   de distinta categoría gramatical que convergen en un mismo valor semántico, dando lugar a fenómenos de pleonasmo semántico como pero sin embargo.

En el ámbito de las relaciones de oposición y contraargumentación, la coexistencia en un mismo segmento de una conjunción coordinante (pero) y una locución adverbial (sin embargo) plantea un problema de frontera entre la sintaxis formal y la pragmática discursiva. Este artículo ofrece una aproximación teórica a la confluencia de estos dos marcadores adversativos, evaluando las implicaciones jerárquicas y distributivas.

El análisis sintáctico-discursivo de esta combinación pleonástica de conectores restrictivos evidencia que, pese a su estrecha vinculación semántico-pragmática con la conjunción pero —pues activa idénticas inferencias argumentativas de expectativas frustradas[1]—, la locución sin embargo adopta una configuración distributiva propia de los adverbios conectivos (ajenos al patrón de las conjunciones). Así pues, aunque estos dos nexos expresen grosso modo el mismo contenido (la misma inferencia argumentativa) en la oración La defensa de su tesis fue brillante, pero no convenció al tribunal y en La defensa de su tesis fue brillante; sin embargo, no convenció al tribunal, las partículas pero y sin embargo pertenecen a categorías sintácticas diferentes. De ahí que sea posible la posposición de sin embargo mas no la de pero: ...no convenció al tribunal, sin embargo ~ ⊗…no convenció al tribunal, pero[2].

Dicha asimetría categorial y funcional exige desentrañar los mecanismos de incidencia de ambos relacionantes contrastivos; por ello, con el fin de establecer un marco analítico riguroso, se expone a continuación la caracterización gramatical de estos dos exponentes adversativos:

1. Naturaleza gramatical de pero. Es una conjunción coordinante adversativa que introduce y encabeza un segmento contrapuesto al anterior. Exige, pues, delimitarlo mediante una coma antepuesta cuando une dos oraciones coordinadas,  donde la segunda limita, corrige u opone una idea a la primera: Ha viajado mucho, pero no ha aprendido nada (Se supone que viajar enseña). Asimismo, requiere coma antepuesta cuando encabeza grupos sintácticos no oracionales como Hoy estoy triste, pero más tranquilo[3].

Las conjunciones ocupan una posición intraoracional, es decir, forman parte de la estructura interna de la secuencia que las sigue, operando como un grupo sintáctico cerrado; de ahí que no puedan separarse de ella mediante comas ni cambiar su posición: ⊗Quería comprar el libro, pero, no encontré ninguna librería abierta.

2. Naturaleza gramatical de sin embargo. Se trata de una locución adverbial con valor adversativo que funciona como un conector discursivo u oracional, vinculando una contraargumentación con el enunciado precedente (anula, cancela o frustra la conclusión natural): El equipo jugó coordinado y con una buena estrategia; sin embargo, no logró alzarse con la victoria (Desactiva la expectativa de triunfo a pesar del buen juego).

Frente al comportamiento intraoracional y la rigidez posicional de la conjunción pero, esta locución adverbial adversativa ocupa una posición extraoracional, por lo que no está integrada en la estructura interna de la oración. No forma, salvo excepciones, grupo sintáctico con el segmento que la sigue, sino que opera, a modo de puente, como un modificador periférico independiente. Precisamente, dicha independencia sintáctica favorece su libertad posicional en el enunciado y determina que, por lo general, se aísle del resto del discurso mediante coma(s): Sin embargo, ella no vino (posición inicial); Ella, sin embargo, no vino (posición medial); Ella no vino, sin embargo (posición final).

Lejos de configurar una anomalía aislada en el sistema, esta concurrencia lineal continua responde a un mecanismo regular de asimilación sintáctica en el que una conjunción (coordinante o subordinante) antepuesta integra en su dominio sintáctico al conector discursivo que le sigue (lo asimila distributivamente y neutraliza su movilidad periférica), desactivando la necesidad de introducir pausas gráficas intermedias y permitiendo una articulación fluida del enunciado. Esta pauta combinatoria, plenamente aceptada por la Real Academia Española, se atestigua con regularidad en la lengua general mediante otras conjunciones de la estructura:

1. Con la conjunción copulativa y: Y sin embargo se mueve (sentencia histórica atribuida a Galileo Galilei).

  1. Con la conjunción concesiva aunque: El tribunal decidió ratificar la condena del acusado aunque por el contrario el fiscal había solicitado su absolución.
  2. Con la conjunción condicional si: Si por el contrario decides no venir, avísame.

Para ilustrar que la delimitación entre las clases de palabras y sus restricciones de combinación es una exigencia estructural interna en pos de salvaguardar la coherencia del enunciado, se presenta, a continuación, una muestra de contraste por pares donde se enfrentan las posiciones permitidas para el conector y las incompatibilidades sintácticas insalvables de la conjunción; esta comparativa ilustra cómo la rigidez posicional de la partícula intraoracional pero impide su intercalación en el enunciado, frente a la autonomía sintáctica de la locución sin embargo, cuya naturaleza periférica le permite desplazarse libremente:

1. Posición medial: 1. El tren sufrió un gran retraso. Los pasajeros, {sin embargo ~ ⊗pero}, mantuvieron la calma (posición intermedia). 2. Había pruebas de cargo sólidas; el juez, {sin embargo ~ ⊗pero}, dictó el sobreseimiento (posición incisual interpolada). 3. El tribunal había, {sin embargo ~ ⊗pero}, dictado una sentencia condenatoria (posición medial intercalada, en un inciso entre el verbo auxiliar y el participio en un tiempo compuesto, algo impensable en una conjunción).

2. Posición final: La lección sobre oraciones relativas era compleja; la entendimos perfectamente, {sin embargo ~ ⊗pero}.

Toda vez que el hablante opta por la coaparición de ambos elementos, la relación sintáctica de la locución adverbial cambia por completo: abandona su carácter extraposicional y móvil en el enunciado, pierde su autonomía periférica y sufre una estricta restricción distributiva y posicional condicionada por la conjunción. Una vez consolidada y establecida esta configuración lineal contigua, ambos elementos operan como una secuencia conectiva de carácter adversativo que desactiva, neutraliza y suspende el aislamiento gráfico de la locución mediante comas internas y fija su posición al inicio del segundo miembro oracional[4].

Cuando la conjunción pero (o y) precede a la locución adverbial sin embargo (o así y todo), esta pierde parcialmente su autonomía sintáctica y, por ende, su movilidad. Al quedar la locución adverbial fijada detrás de la conjunción, el conjunto funciona como un macroconector adversativo con valor enfático. Esta unidad sintáctica actúa como un bloque unitario posicionado al inicio del segundo miembro oracional; por consiguiente, la coma se coloca únicamente antes de la conjunción (marcando el límite entre las dos oraciones) y no entre sus componentes ni inmediatamente después: El tratamiento era sumamente costoso, pero sin embargo logró reunir todo el dinero en pocos días.

Desde una perspectiva académica, esta confluencia de partículas constituye un pleonasmo discursivo-pragmático. La Nueva gramática de la lengua española lo caracteriza como una redundancia expresiva en la que coexisten dos unidades pertenecientes a categorías gramaticales diferentes que, aunque divergen en su comportamiento sintáctico, convergen en una misma función pragmático-argumentativa y en un idéntico valor semántico: la oposición.

Al respecto, la Nueva gramática de la lengua española especifica que, al pertenecer la conjunción y la locución adverbial a categorías gramaticales diferentes, estas no ocupan la misma casilla sintáctica ni colisionan a nivel de funciones oracionales puras. Por esta razón, la norma académica no proscribe esta combinación —ni tampoco su secuencia homóloga mas sin embargo—, sino que la clasifica como un pleonasmo enfático cuyo propósito discursivo es dotar al enunciado de una contraargumentación categórica: Le perdonó todas y cada una de sus ofensas pasadas; pero sin embargo una sospecha constante seguía carcomiendo su confianza. En esta secuencia, el autor busca que el lector perciba la contraposición como un obstáculo insalvable; así, la conjunción pero abre la objeción, mientras que la locución sin embargo la determina de forma concluyente. Este recurso se atestigua en pasajes literarios como: Era hombre de pocas palabras, pero sin embargo se hacía entender... (Benito Pérez Galdós, Miau).

Desde las coordenadas de la gramática cognitiva, esta confluencia responde al principio de prominencia y a la ventana de atención discursiva[5]. Lejos de operar como una redundancia vacía, la coexistencia de ambos marcadores responde a una instrucción procedimental destinada a guiar el procesamiento mental del receptor: la conjunción pero activa la orientación contraargumentativa general, mientras que la locución sin embargo incrementa la dinámica de fuerzas del enunciado, maximizando el relieve atencional del obstáculo lógico y configurando una unidad unificada en la cadena lineal.

La lingüística histórica y la gramática normativa admiten la secuencia continua pero sin embargo exclusivamente como una licencia estilística y un recurso de refuerzo expresivo o pragmático en la lengua literaria, en el ensayo o en el discurso retórico oral. La Real Academia Española señala que la concurrencia de pero y sin embargo es una redundancia enfático-expresiva aceptable en textos literarios o habla expresiva. No obstante, al trasladarlo a la prosa académica de registro formal, el respeto a la delimitación de incisos exige el uso de las comas de aislamiento en torno a sin embargo (si se desea restituir su valor original de modificador periférico, es decir, su estatus de inciso). 

LÍMITES DE LA COMBINATORIA DISCURSIVA: COMPATIBILIDAD E INCOMPATIBILIDAD SINTÁCTICA Y ORTOTIPOGRÁFICA EN LA COAPARICIÓN

La Real Academia Española acepta el uso de pero sin embargo como recurso expresivo-enfático, pero recomienda evitarlo en la redacción culta. La propia institución ilustra la validez de esta concurrencia en su consultorio oficial de dudas mediante el enunciado: Vino toda la junta, pero, sin embargo, faltó el presidente. Desde una perspectiva ortotipográfica, esta secuencia conectiva funciona igual que los conectores contraargumentativos con todo, pese a todo o no obstante. Sin embargo, a diferencia de estos últimos —cuyo enlace prepositivo es rígido e impide insertar comas internas—, la secuencia objeto de estudio admite cuatro  configuraciones distintas:

1. Insertada de forma directa entre adyacentes oracionales, en continuidad lineal plena y sin mediación de pausas ortotipográficas (... pero sin embargo...): Y, además, con aquella casi imperceptible pero sin embargo violenta expresión de desdén contra algo… (Ernesto Sábato, Sobre héroes y tumbas).

2. Desprovista de comas internas, en continuidad lineal plena para no romper el flujo verbal de la oración (..., pero sin embargo...): Sara los echó de menos aún más que en septiembre, pero sin embargo no se sintió tan sola como entonces (Los aires difíciles, Almudena Grandes).

3. Precedida de coma y delimitada por comas internas, aislando la locución adverbial a modo de inciso para introducir una pausa deliberada (..., pero, sin embargo,…): Se veía a Isabel de la Hoz retiznada, el traje de muselina blanca ya grisáceo y hecho un pingo, pero, sin embargo, ella misma parecía estar contenta (Álvaro Pombo, Una ventana al norte).

4. Precedida de un punto y coma, y aislada mediante comas, en independencia sintáctica absoluta (…; pero, sin embargo,…): El comité científico evaluó la propuesta con excesivo escepticismo; pero, sin embargo, el equipo de investigación decidió mantener el rumbo del proyecto.          

Se delimitan a continuación los escenarios de incompatibilidad donde la confluencia de pero y sin embargo resulta inadmisible por generar una anomalía distributiva o una inadecuación estilística. Estos supuestos quedan tipificados bajo las siguientes restricciones formales:

1. Alteración del orden jerárquico posicional: Sintácticamente, las conjunciones coordinantes ocupan de manera fija la periferia izquierda del segmento que introducen. Por el contrario, las locuciones adverbiales gozan de una flexibilidad posicional que les permite intercalarse en el enunciado. La inversión de este orden rompe la jerarquía de constituyentes: ⊗La hipótesis es prometedora; sin embargo, pero los reactivos fallaron. Esta secuencia resulta agramatical, puesto que invierte la estructura jerárquica de los nexos coordinantes (una locución adverbial no puede preceder jerárquicamente a una conjunción coordinante pura).

2. Ruptura de la correlación en construcciones distributivas o bimembres. Cuando la oposición o adición está fijada por una estructura correlativa interdependiente (como no solo... sino también), la introducción del pleonasmo destruye la cohesión sintáctica del periodo: ⊗No solo rechazaron el presupuesto, pero, sin embargo, criticaron el proyecto. El enunciado adolece de un solecismo de construcción, dado que la sintaxis de las estructuras correlativas exige el nexo exclusivo sino que. El pleonasmo no actúa aquí como intensificador, sino como un elemento disruptor de la coordinación lógica.

3. Inadecuación en la prosa académico-científica: Aunque la RAE no proscribe esta combinación en la lengua general, los manuales de redacción científica catalogan este pleonasmo como un defecto de estilo[6]: El grupo de control no mostró cambios, pero sin embargo la muestra experimental, sí. La secuencia constituye una inadecuación de registro. El principio rector del discurso científico es la precisión unívoca y la economía del lenguaje; por consiguiente, la concurrencia redundante de conectores de oposición resulta superflua y es objeto de enmienda en los procesos de revisión por pares. La variante arcaica mas, sin embargo incurre exactamente en la misma falta de concisión. Por otra parte, cuando el hablante intenta forzar la puntuación en este registro formal, suele incurrir en faltas ortográficas objetivas al descuidar la simetría de los incisos. A tenor de la normativa de la RAE, se proscribe colocar una sola coma después de pero prescindiendo de la que cierra la locución (..., ⊗pero, sin embargo…), o escribir la secuencia con una única delimitación gráfica asimétrica (..., ⊗pero sin embargo,…). Estas estructuras dan lugar a solecismos ortotipográficos que rompen la cohesión de la cadena lineal, tales como ⊗El grupo de control no mostró cambios, pero sin embargo, la muestra experimental sí.

                                                       



[1] De acuerdo con la Nueva gramática de la lengua española, el conector adversativo no confronta necesariamente dos datos explícitos directos, sino que opera sobre las consecuencias lógicas implícitas extraídas por el destinatario a partir del conocimiento del mundo. Así, la noción de «expectativa frustrada» describe el mecanismo por el cual el primer segmento (p. ej., Estudió mucho) induce a inferir una conclusión natural (Aprobará), la cual es anulada de forma inmediata por el valor correctivo del segundo segmento introducido por el operador adversativo (pero suspendió). Este fenómeno analizado por la lingüística del texto entronca de forma directa con la teoría de la argumentación en la lengua de Jean-Claude Anscombre y Oswald Ducrot (L'argumentation dans la langue, 1983), quienes definen estos conectores como operadores que alteran la orientación argumentativa de los enunciados llevándolos a conclusiones opuestas.

[2] Se documenta ocasionalmente pero como adverbio en textos antiguos: No quieras, pero, ser más dura contra mí en tus razones que fuiste con los ojos que me venciste (L. Ramírez de Lucena, Repetición de amores, finales del s. XV) ;Os la pusiera en vuestras manos para que hiciérades della a toda vuestra voluntad y talante; guardando pero las leyes de caballería (Cervantes, Quijote I, principios del s. XVII). Este uso, en el que pero equivale a ‘no obstante’ o a ‘sin embargo’, se registra en el italiano actual, pero no prosperó en español. En la lengua actual conserva ese valor el adverbio empero, propio del estilo elevado.

[3] Sin embargo, no debe escribirse coma si la conjunción va seguida de una oración interrogativa o exclamativa: Pero ¿te lo vas a comprar con lo caro que es?; Pero ¡qué sorpresa más agradable! También puede prescindirse de la coma si la conjunción opone dos adjetivos o dos adverbios: Era un estudiante mediocre pero tenaz.

[4]Desde una perspectiva estrictamente microsintáctica, el segmento compuesto pero sin embargo no constituye una locución coordinante unificada. Aunque la relación lógica que se establece entre las oraciones es de coordinación (en el plano macroestructural), la función coordinadora es ejercida en exclusiva por la conjunción. La locución adverbial actúa únicamente como un refuerzo semántico-pragmático adyacente, manteniendo ambos elementos su autonomía categorial intacta.

[5] En la lingüística cognitiva (Langacker, 1987; Talmy, 2000), la ventana de atención discursiva define el mecanismo por el cual los elementos léxico-gramaticales seleccionan y aíslan parcelas específicas de una escena conceptual para situarlas bajo el foco directo de la mente, dejando el resto de la información en el trasfondo informativo. Por su parte, el principio de prominencia  regula el grado de relieve psicológico y la carga atencional que el hablante asigna a un componente determinado dentro de esa ventana. En la secuencia objeto de estudio, ambos operadores cooperan de forma complementaria: la conjunción delimita la escena de conflicto argumentativo (ventana) y la locución periférica hiperfocaliza el obstáculo lógico (prominecia), indicándole al procesador humano que la contraargumentación introducida resulta cognitivamente insalvable.

[6] En la prosa científica, académica o técnica, esta acumulación está desaconsejada por los comités editoriales, ya que vulnera el principio de economía lingüística y añade una redundancia innecesaria. En este ámbito, la norma prescribe el empleo exclusivo de uno de los dos conectores. A continuación, se ilustra la enmienda de estas estructuras en la revisión de estilo:

Construcción defectuosa: El porcentaje de error fue mínimo, pero, sin embargo la hipótesis nula no pudo ser descartada totalmente.

Opción A (corrección académica preferente): El porcentaje de error fue mínimo; sin embargo, la hipótesis nula no pudo ser descartada totalmente. (La locución adverbial se aísla mediante puntuación y se pospone a un punto o punto y coma).

Opción B (corrección académica alternativa): El porcentaje de error fue mínimo, pero la hipótesis nula no pudo ser descartada totalmente.