ANÁLISIS SINTÁCTICO-PRAGMÁTICO DEL PLEONASMO ADVERSATIVO PERO SIN EMBARGO
Con frecuencia,
la búsqueda de un mayor énfasis retórico induce a la concurrencia de partículas
de distinta categoría gramatical que convergen
en un mismo valor semántico, dando lugar a fenómenos de pleonasmo semántico
como pero sin embargo.
En el ámbito de
las relaciones de oposición y contraargumentación, la coexistencia en un mismo
segmento de una conjunción coordinante (pero)
y una locución adverbial (sin embargo)
plantea un problema de frontera entre la sintaxis formal y la pragmática
discursiva. Este artículo ofrece una aproximación teórica a la confluencia de estos
dos marcadores adversativos, evaluando las implicaciones jerárquicas y
distributivas.
El análisis
sintáctico-discursivo de esta combinación pleonástica de conectores restrictivos
evidencia que, pese a su estrecha vinculación semántico-pragmática con la
conjunción pero —pues activa
idénticas inferencias argumentativas de expectativas frustradas[1]—, la locución sin
embargo adopta
una configuración distributiva propia de los adverbios conectivos (ajenos al
patrón de las conjunciones). Así pues, aunque estos dos nexos expresen grosso modo el mismo contenido (la misma inferencia argumentativa)
en la oración La defensa de su tesis fue
brillante, pero no convenció al tribunal y en La defensa de su tesis fue brillante; sin embargo, no convenció al
tribunal, las partículas pero y sin embargo pertenecen a categorías
sintácticas diferentes. De ahí
que sea posible la posposición de sin embargo mas no la
de pero: ...no convenció al tribunal, sin embargo ~ ⊗…no convenció al
tribunal, pero[2].
Dicha
asimetría categorial y funcional exige desentrañar los mecanismos de incidencia
de ambos relacionantes contrastivos; por ello, con el fin de establecer un marco
analítico riguroso, se expone a continuación la caracterización gramatical de
estos dos exponentes adversativos:
1. Naturaleza gramatical de pero. Es una conjunción coordinante
adversativa que introduce y encabeza un segmento contrapuesto al anterior. Exige, pues,
delimitarlo mediante una coma antepuesta cuando une dos oraciones coordinadas, donde la segunda limita, corrige u opone una
idea a la primera: Ha viajado mucho, pero
no ha aprendido nada (Se supone que viajar enseña). Asimismo, requiere coma antepuesta cuando encabeza grupos
sintácticos no oracionales como Hoy estoy
triste, pero más tranquilo[3].
Las
conjunciones ocupan una posición intraoracional, es decir, forman parte de la
estructura interna de la secuencia que las sigue, operando como un grupo
sintáctico cerrado; de ahí que no puedan separarse de ella mediante comas ni
cambiar su posición: ⊗Quería comprar el libro, pero, no encontré ninguna
librería abierta.
2. Naturaleza gramatical de sin
embargo. Se trata de
una locución adverbial con valor adversativo que funciona como un conector
discursivo u oracional, vinculando una contraargumentación con el enunciado
precedente (anula,
cancela o frustra la conclusión natural): El equipo jugó
coordinado y con una buena estrategia; sin embargo, no logró alzarse con la
victoria (Desactiva la expectativa de triunfo a pesar del buen juego).
Frente al comportamiento
intraoracional y la rigidez posicional de la conjunción pero, esta
locución adverbial adversativa ocupa una posición extraoracional, por lo que no
está integrada en la estructura interna de la oración. No forma, salvo excepciones, grupo sintáctico con el segmento que la sigue,
sino que opera, a modo de puente, como un modificador periférico independiente.
Precisamente, dicha independencia sintáctica favorece su libertad posicional en
el enunciado y determina que, por lo general, se aísle del resto del discurso
mediante coma(s): Sin embargo, ella no vino (posición inicial); Ella,
sin embargo, no vino (posición medial); Ella no vino, sin embargo
(posición final).
Lejos de
configurar una anomalía aislada en el sistema, esta concurrencia lineal continua
responde a un mecanismo regular de asimilación sintáctica en el que una
conjunción (coordinante o subordinante) antepuesta integra en su dominio
sintáctico al conector discursivo que le sigue (lo
asimila distributivamente y neutraliza su movilidad periférica), desactivando la necesidad
de introducir pausas gráficas intermedias y permitiendo una articulación fluida
del enunciado. Esta pauta combinatoria, plenamente aceptada por la Real Academia
Española, se atestigua con regularidad en la lengua general mediante otras
conjunciones de la estructura:
1. Con la
conjunción copulativa y: Y sin embargo se mueve (sentencia histórica atribuida a Galileo Galilei).
- Con
la conjunción concesiva aunque: El
tribunal decidió ratificar la condena del acusado aunque por el contrario
el fiscal había solicitado su absolución.
- Con
la conjunción condicional si: Si por el contrario decides no venir, avísame.
Para ilustrar que la delimitación
entre las clases de palabras y sus restricciones de combinación es una
exigencia estructural interna en pos de salvaguardar la coherencia del
enunciado, se presenta, a continuación, una
muestra de contraste por pares donde se enfrentan las posiciones permitidas
para el conector y las incompatibilidades sintácticas insalvables de la
conjunción; esta comparativa ilustra cómo la rigidez posicional de la partícula
intraoracional pero impide su intercalación en el enunciado, frente a la
autonomía sintáctica de la locución sin embargo, cuya naturaleza
periférica le permite desplazarse libremente:
1. Posición medial: 1. El tren sufrió un gran retraso. Los
pasajeros, {sin embargo ~ ⊗pero}, mantuvieron la calma (posición intermedia). 2. Había pruebas de cargo sólidas; el juez, {sin embargo ~ ⊗pero}, dictó el sobreseimiento (posición
incisual interpolada). 3. El tribunal
había, {sin embargo ~
⊗pero},
dictado una sentencia condenatoria (posición medial intercalada, en un inciso entre el
verbo auxiliar y el participio en un tiempo compuesto, algo impensable en una
conjunción).
2. Posición final: La lección sobre oraciones relativas era
compleja; la entendimos perfectamente, {sin
embargo ~ ⊗pero}.
Toda vez que el
hablante opta por la coaparición de ambos elementos, la relación sintáctica de
la locución adverbial cambia por completo: abandona su carácter extraposicional
y móvil en el enunciado, pierde su autonomía periférica y sufre una estricta
restricción distributiva y posicional condicionada por la conjunción. Una vez
consolidada y establecida esta configuración lineal contigua, ambos elementos
operan como una secuencia conectiva de carácter adversativo que desactiva,
neutraliza y suspende el aislamiento gráfico de la locución mediante comas
internas y fija su posición al inicio del segundo miembro oracional[4].
Cuando la conjunción pero
(o y) precede a la locución adverbial sin embargo (o así
y todo), esta pierde parcialmente su autonomía sintáctica y, por ende,
su movilidad. Al quedar la locución adverbial fijada detrás de la conjunción,
el conjunto funciona como un macroconector adversativo con valor enfático. Esta
unidad sintáctica actúa como un bloque unitario posicionado al inicio del
segundo miembro oracional; por consiguiente, la coma se coloca únicamente antes de la
conjunción (marcando el límite entre las dos oraciones) y no entre sus
componentes ni inmediatamente después: El
tratamiento era sumamente costoso, pero sin embargo logró reunir todo el dinero
en pocos días.
Desde una perspectiva académica, esta
confluencia de partículas constituye un pleonasmo discursivo-pragmático. La Nueva
gramática de la lengua española lo caracteriza como una redundancia expresiva
en la que coexisten dos unidades pertenecientes a categorías gramaticales
diferentes que, aunque divergen en su comportamiento sintáctico, convergen en
una misma función pragmático-argumentativa y en un idéntico valor semántico: la
oposición.
Al respecto, la Nueva gramática de la lengua
española especifica que, al pertenecer la conjunción y la locución
adverbial a categorías gramaticales diferentes, estas no ocupan la misma
casilla sintáctica ni colisionan a nivel de funciones oracionales puras. Por
esta razón, la norma académica no proscribe esta combinación —ni tampoco su
secuencia homóloga mas sin embargo—, sino que la clasifica como un
pleonasmo enfático cuyo propósito discursivo es dotar al enunciado de una contraargumentación
categórica: Le perdonó todas y cada una de sus ofensas pasadas; pero sin
embargo una sospecha constante seguía carcomiendo su confianza. En esta
secuencia, el autor busca que el lector perciba la contraposición como un
obstáculo insalvable; así, la conjunción pero abre la objeción, mientras
que la locución sin embargo la determina de forma concluyente. Este recurso se atestigua en pasajes
literarios como:
Era hombre de pocas palabras, pero sin
embargo se hacía entender... (Benito Pérez Galdós, Miau).
La
lingüística histórica y la gramática normativa admiten la secuencia continua pero
sin embargo exclusivamente como una licencia estilística y un recurso de
refuerzo expresivo o pragmático en la lengua literaria, en el ensayo o en el
discurso retórico oral. La Real Academia Española señala que la concurrencia de pero y sin embargo es una redundancia
enfático-expresiva aceptable en textos literarios o habla expresiva. No
obstante, al trasladarlo a la prosa académica de registro formal, el respeto a
la delimitación de incisos exige el uso de las comas de aislamiento en torno a sin
embargo (si se desea restituir su
valor original de modificador periférico, es decir, su estatus de inciso).
LÍMITES DE LA
COMBINATORIA DISCURSIVA: COMPATIBILIDAD E INCOMPATIBILIDAD SINTÁCTICA Y
ORTOTIPOGRÁFICA EN LA COAPARICIÓN
La Real Academia
Española acepta el uso de pero sin embargo como recurso
expresivo-enfático, pero recomienda evitarlo en la redacción culta. La propia institución
ilustra la validez de esta concurrencia en su consultorio oficial de dudas
mediante el enunciado: Vino toda la junta, pero, sin embargo, faltó
el presidente. Desde una perspectiva
ortotipográfica,
esta secuencia conectiva funciona igual que los conectores
contraargumentativos con todo, pese a todo o no obstante.
Sin embargo,
a diferencia de estos últimos —cuyo enlace prepositivo es rígido e impide
insertar comas internas—, la secuencia objeto de estudio admite cuatro configuraciones distintas:
1.
Insertada de
forma directa entre adyacentes oracionales, en continuidad lineal plena y sin
mediación de pausas ortotipográficas (... pero sin embargo...):
Y, además, con aquella casi imperceptible
pero sin embargo violenta expresión de desdén contra algo… (Ernesto Sábato, Sobre héroes y tumbas).
2.
Desprovista de comas internas, en continuidad lineal plena para no romper el
flujo verbal de la oración (..., pero sin embargo...): Sara los echó de menos aún más que
en septiembre, pero sin embargo no se sintió tan sola como entonces (Los aires difíciles, Almudena Grandes).
3.
Precedida de coma y delimitada por comas internas, aislando la locución
adverbial a modo de inciso para introducir una pausa deliberada (..., pero, sin embargo,…): Se veía a Isabel de la Hoz retiznada, el traje de
muselina blanca ya grisáceo y hecho un pingo, pero, sin embargo, ella misma
parecía estar contenta (Álvaro Pombo, Una
ventana al norte).
4. Precedida de
un punto y coma, y aislada mediante comas, en independencia sintáctica absoluta
(…; pero, sin embargo,…): El
comité científico evaluó la propuesta con excesivo escepticismo; pero, sin
embargo, el equipo de investigación decidió mantener el rumbo del proyecto.
Se delimitan a
continuación los escenarios de incompatibilidad
donde la confluencia de pero
y sin
embargo resulta inadmisible por generar una anomalía
distributiva o una inadecuación estilística. Estos supuestos quedan tipificados
bajo las siguientes restricciones formales:
1. Alteración
del orden jerárquico posicional: Sintácticamente, las conjunciones coordinantes ocupan
de manera fija la periferia izquierda del segmento que introducen. Por el
contrario, las locuciones adverbiales gozan de una flexibilidad posicional que
les permite intercalarse en el enunciado. La inversión de este orden rompe la
jerarquía de constituyentes: ⊗La hipótesis es prometedora; sin embargo, pero los reactivos fallaron. Esta secuencia resulta
agramatical, puesto que invierte la estructura jerárquica de los nexos
coordinantes (una locución adverbial no puede preceder jerárquicamente a una conjunción
coordinante pura).
2. Ruptura
de la correlación en construcciones distributivas o bimembres. Cuando la oposición o adición está
fijada por una estructura correlativa interdependiente (como no solo... sino
también), la introducción del pleonasmo destruye la cohesión sintáctica del
periodo: ⊗No solo rechazaron el presupuesto,
pero, sin embargo, criticaron el proyecto. El enunciado adolece de un
solecismo de construcción, dado que la sintaxis de las estructuras correlativas exige el
nexo exclusivo sino que. El pleonasmo no actúa aquí como intensificador,
sino como un elemento disruptor de la coordinación lógica.
3. Inadecuación en la prosa académico-científica: Aunque la RAE no proscribe esta
combinación en la lengua general, los manuales de redacción científica catalogan
este pleonasmo como un defecto de estilo[5]:
El grupo de control no mostró cambios, pero sin embargo la muestra
experimental, sí. La secuencia
constituye una inadecuación de registro. El principio rector del
discurso científico es la precisión unívoca y la economía del lenguaje; por
consiguiente, la concurrencia redundante de conectores de oposición resulta superflua y es objeto de
enmienda en los procesos de revisión por pares. La variante arcaica mas, sin
embargo incurre exactamente en la misma falta de concisión. Por otra parte, cuando el hablante intenta
forzar la puntuación en este registro formal, suele incurrir en faltas
ortográficas objetivas al descuidar la simetría de los incisos. A tenor de la
normativa de la RAE, se proscribe colocar una sola coma después de pero
prescindiendo de la que cierra la locución (..., ⊗pero, sin embargo…), o
escribir la secuencia con una única delimitación gráfica asimétrica (..., ⊗pero sin embargo,…). Estas
estructuras dan lugar a solecismos ortotipográficos que rompen la cohesión de
la cadena lineal, tales como ⊗El grupo de control no
mostró cambios, pero sin embargo, la muestra experimental sí.
[1] De acuerdo con la Nueva
gramática de la lengua española, el conector
adversativo no confronta necesariamente dos datos explícitos directos, sino que
opera sobre las consecuencias lógicas implícitas extraídas por el destinatario
a partir del conocimiento del mundo. Así, la noción de «expectativa frustrada»
describe el mecanismo por el cual el primer segmento (p. ej., Estudió mucho)
induce a inferir una conclusión natural (Aprobará), la cual es anulada
de forma inmediata por el valor correctivo del segundo segmento introducido por
el operador adversativo (pero suspendió). Este fenómeno analizado por
la lingüística del texto entronca de forma directa con la teoría de la
argumentación en la lengua de Jean-Claude Anscombre y Oswald
Ducrot (L'argumentation dans la langue,
1983), quienes definen estos conectores como operadores que alteran la
orientación argumentativa de los enunciados llevándolos a conclusiones
opuestas.
[2] Se
documenta ocasionalmente pero como adverbio en textos
antiguos: No quieras, pero, ser más dura contra mí en tus razones
que fuiste con los ojos que me venciste (L. Ramírez de Lucena, Repetición
de amores, finales
del s. XV) ;Os la pusiera en vuestras manos para que
hiciérades della a toda vuestra voluntad y talante; guardando pero las leyes de caballería
(Cervantes, Quijote I, principios del s. XVII). Este
uso, en el que pero equivale a ‘no obstante’ o a ‘sin
embargo’, se registra en el italiano actual, pero no prosperó en español. En la lengua actual conserva ese valor el adverbio empero, propio
del estilo elevado.
[3] Sin embargo, no debe escribirse coma si
la conjunción va seguida de una oración interrogativa o exclamativa: Pero ¿te lo vas a comprar con lo caro que
es?; Pero ¡qué sorpresa más agradable! También puede prescindirse de
la coma si la conjunción opone dos adjetivos o dos adverbios: Era un estudiante mediocre pero tenaz[3]
[4]Desde una
perspectiva estrictamente microsintáctica, el segmento compuesto pero sin
embargo no constituye una locución coordinante unificada. Aunque la
relación lógica que se establece entre las oraciones es de coordinación (en el plano
macroestructural), la función coordinadora es ejercida en exclusiva por la
conjunción. La locución adverbial actúa únicamente como un refuerzo
semántico-pragmático adyacente, manteniendo ambos elementos su autonomía
categorial intacta.
[5] En la prosa científica, académica o
técnica, esta acumulación está desaconsejada por los comités editoriales, ya
que vulnera el principio de economía lingüística y añade una redundancia
innecesaria. En este ámbito, la norma prescribe el empleo exclusivo de uno de
los dos conectores. A continuación, se ilustra la enmienda de estas estructuras
en la revisión de estilo:
Construcción defectuosa: El porcentaje de error fue mínimo, pero, sin
embargo la hipótesis nula no pudo ser descartada totalmente.
Opción A (corrección académica preferente): El porcentaje de error fue mínimo; sin embargo, la
hipótesis nula no pudo ser descartada totalmente. (La locución adverbial se
aísla mediante puntuación y se pospone a un punto o punto y coma).
Opción B (corrección académica alternativa): El porcentaje de error fue
mínimo, pero la hipótesis nula no pudo ser descartada totalmente.