CEDRO

sábado, 11 de mayo de 2019

Feminismo no es lo contrario de machismo

El término feminismo no es antónimo de machismo.
En los medios de comunicación no es infrecuente encontrar frases en las que estas dos voces se usan como opuestas: «Afirma que no es machista ni feminista, sino que busca el equilibrio».
Según el Diccionario académico, feminismo es el ‘principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre’ y el ‘movimiento que lucha por la realización’ de esa igualdad.
Por su parte, la misma obra define machismo como ‘actitud de prepotencia de los varones respecto a las mujeres’ y ‘forma de sexismo caracterizada por la prevalencia del varón’.
Como puede apreciarse en las definiciones, no se trata de dos términos equiparables, ya que, mientras que el feminismo es la búsqueda de la igualdad entre sexos, el machismo supone una preponderancia del varón.
Para cubrir ese hueco semántico, el de una palabra que aluda a una defensa de la superioridad de la mujer sobre el varón, se emplea en ocasiones el término hembrismo. Se trata de una voz correctamente formada y que se emplea en ocasiones como par lingüístico de machismo.
Sin embargo, mientras que machismo designa tanto una actitud como una estructura social históricamente asentada, el hembrismo no se define como un sistema con existencia real, sino meramente como la actitud particular de algunas personas que abogan por la prevalencia de las mujeres sobre los hombres.
No obstante, muchos colectivos rechazan el término, pues entienden que se emplea de forma peyorativa para atacar los postulados feministas y que designa una realidad que no existe.
Conviene subrayar que la voz hembrismo, que está adquiriendo ese significado en los últimos tiempos, tiene otro menos usual y restringido a los campos de la psicología y la sociología. En concreto, algunos especialistas emplean esa voz para aludir a una exagerada actitud de sumisión, pasividad y resignación de la mujer frente al hombre.

viernes, 20 de octubre de 2017

Detrás mío VS Detrás de mí

Es frecuente la utilización de adjetivos posesivos tónicos, es decir, los que se colocan detrás del sustantivo al que determinan -mío, tuyo, suyo, nuestro, vuestro- junto a adverbios con sentido locativo, es decir, adverbios de lugar: delante, detrás, encima, debajo, enfrente.

Aunque suenen bien, enunciados como

*Estaba detrás mío, por eso no lo vi,
*Había mucha gente delante nuestro  o
*Vive enfrente tuyo,

 en realidad están mal construidos, porque los adjetivos posesivos no pueden acompañar o hacer referencia a adverbios (detrás, delante, enfrente, encima, debajo, etc.) , sino a sustantivos.
 En los ejemplos anteriores, lo adecuado sería decir: Estaba detrás de mi; Había mucha gente delante de nosotros; Vive enfrente de ti.

Por eso no debemos confundir estas construcciones con otras que son correctas como

“Alrededor mío” (= a mi alrededor),
“Al lado suyo" (= ”a su lado"),

precisamente porque “alrededor” y “lado” son sustantivos.

Lo adecuado para los casos expuestos anteriormente sería decir “detrás de mí”, “delante de nosotros” o “enfrente de ti”.

Un viejo truco para dilucidar si la construcción es correcta o no es anteponer el adjetivo posesivo átono -mi, tu, su- al adverbio o al sustantivo y ver qué sucede:

- Correcto: Mirando alrededor mío ----> Mirando a mi alrededor ( = Mirando alrededor de mi)
- Correcto: Permaneció al lado tuyo ----> Permaneció a tu lado ( = Permaneció al lado de ti).
- Incorrecto: *Estaba detrás suyo ----> *Estaba su detrás. Lo correcto sería: Estaba detrás de él/ella.
- Incorrecto: *Apareció delante nuestro ----> *Apareció nuestro delante. Lo correcto sería: Apareció delante de nosotros.